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Hospital San Angel Inn Universidad - Consultorio 914

La Tiroidectomía en CDMX es la extirpación total o parcial de la glándula tiroides, ubicada en la parte anterior del cuello. Se realiza para tratar nódulos tiroideos, bocio, hipertiroidismo, cáncer de tiroides y otras patologías de la glándula. El procedimiento requiere preservar cuidadosamente las estructuras adyacentes como los nervios recurrentes y las glándulas paratiroides.
Los nódulos tiroideos y otras patologías de la tiroides pueden afectar la producción hormonal, causar compresión de estructuras del cuello y en algunos casos representar riesgo de malignidad. La Tiroidectomía en CDMX permite resolver estas condiciones de forma definitiva. Una valoración con ultrasonido, biopsia y estudios hormonales es fundamental para planificar la cirugía.
Se recomienda en pacientes con nódulos sospechosos de malignidad, bocio multinodular sintomático, hipertiroidismo refractario a tratamiento médico, cáncer de tiroides confirmado o nódulos que comprimen estructuras del cuello. El Cirujano general especialista en Laparoscopia Avanzada evalúa cada caso con estudios de imagen y patología.
El procedimiento se realiza bajo anestesia general. Incluye valoración endocrinológica, ultrasonido tiroideo, biopsia por aspiración si es necesaria, planeación quirúrgica y seguimiento postoperatorio. Se realiza una incisión en el cuello, se identifican y preservan nervios y paratiroides, y se extirpa la porción de tiroides indicada según el diagnóstico.
Ofrece tratamiento definitivo de patologías tiroideas, resolución de síntomas compresivos, diagnóstico y tratamiento del cáncer de tiroides, normalización hormonal en casos seleccionados y mejora en la calidad de vida. El Dr. Francisco Rafael Higuera Hidalgo realiza este procedimiento con técnicas quirúrgicas precisas.
Tras la Tiroidectomía en CDMX se requiere suplementación hormonal si se extirpa toda la glándula, monitoreo de calcio y función de paratiroides, cuidado de la cicatriz del cuello y citas de seguimiento endocrinológico. La mayoría de los pacientes retoma actividades en 1 a 2 semanas.